GambitoGG

Pensamientos 15 de octubre de 2026

El Internet de mis tiempos era mejor

La gente hoy en día no sabe usar el Internet

Kirby sentado sobre pasto con una computadora al lado. Fan-art de @jhu87fxsfhpplj9 en X.com.
Fan-art de @jhu87fxsfhpplj9.

Hay un término de Internet bastante viejo que siempre me sorprende que muchas personas no conozcan: la netiqueta, o la etiqueta de Internet.

Para la chaviza

Tengo la sensación de que el término etiqueta no se usa mucho en la actualidad, y las personas más jóvenes pensarán en etiquetas de la ropa o la etiqueta donde viene el precio.

"Etiqueta" se refiere a normas sociales sobre cómo está bien visto comportarse, está relacionado a lo que llamamos "modales". Vamos a hablar de "modales de Internet", no de hashtags.

Antaño existía un libro medianamente popular conocido como el Manual de las buenas costumbres. A decir verdad, no tengo idea de si se trataba de un libro real o era un género de libros, o solo era un libro hipotético para imponer una postura de "buenos modales" sobre los demás. Como sea, este supuesto libre incluía explicaciones sobre cosas que se deben de hacer y cosas que jamás se deben de hacer al interactuar con otras personas.

No existe un "manual de las buenas costumbres de Internet" como tal, pero en mis tiempos sí había "buenas costumbres" que eventualmente muchas personas aprenderían por mera exposición con otras personas.

El Internet de antes tenía algunas reglas que siento que se han ido ignorando con la masificación de los medios:

No compartas información con la que te puedan identificar

Originalmente, el Internet tenía cierto fin académico y era medianamente normal que todas las personas se identificaran por nombres reales, credenciales, e incluso ubicaciones. Estamos hablando de cuando el Internet ni siquiera era muy público aún, y las computadoras parecían algo que jamás se volverían de uso cotidiano.

Conforme el Internet se volvió público y popular, empezaron a aparecer más espacios anónimos donde las personas solo se identificaban por un nombre de usuario. Había una idea algo predominante sobre compartir lo menos posible para evitar que te reconocieran, especialmente para los más jóvenes. Si un niño tenía acceso a Internet, es probable que más pronto que tarde haya escuchado decir que no debía de compartir nombres, teléfonos ni direcciones con nadie en línea.

Todos usaban nicknames y era mal visto hacer preguntas demasiado personales.

Anécdota

Entre las muchas personas que llegué a conocer en Internet, había alguien que era muy fan de Ben 10, y cuando tuvo que crearse una cuenta en un foro decidió ponerse por nombre "Piedra".

Su idea era muy razonable: si en algún momento deja de gustarme Ben 10, puedo seguir usando este nombre como si nada sin que me asocien a la serie.

Tenía razón, pero si lo viera hoy pensaría que su nombre es porque es un crikoso.

En la actualidad, es muy común ver nombres reales e incluso apellidos como nombres de usuario en Internet. Si entro a TikTok, YouTube o Twitch, no creo que me demore más de dos minutos en encontrar a alguien que decidió usar su nombre y apellido en su cuenta.

Podría argumentar que en parte estoy haciendo trampa para tener la razón: TikTok es una red social, mientras que el anonimato era algo más propio de foros y juegos en línea como Club Penguin o Habbo; la mayoría de las personas ya usaban su nombre real en Facebook o MySpace. Sin embargo, en aquel entonces no era tan común relacionarse con desconocidos a través de la pantalla usando redes sociales, y muchas personas que lo hacían ya tenían cierta idea de no compartir tan libre o descuidadamente con estos desconocidos de Internet.

En muchos casos, el nombre no es suficiente para identificar o encontrar a alguien. Sin embargo, "de migaja en migaja se va armando el baguette", y si una persona no tiene ese tipo de consciencia sobre su información personal o le resulta tan fácil minimizar su importancia, es más propenso a compartir poco a poco más detalles que le parezcan pequeños pero ayuden a identificarlo. Empezamos con un nombre, alguna mención de una ciudad, lugares que ha visitado recientemente, horarios... no está de más ser precavido.

Anécdota

Otra persona que llegué a conocer en Internet era muy reservada sobre su información personal, ¡enhorabuena!

No descuidaba ni un detalle, ni siquiera su país o continente, tampoco su edad. A tal punto llegaba su precaución que, siempre que compartía una captura de pantalla que incluía la hora de un mensaje o de una publicación, tachaba completamente la hora para que no pudiéramos saber ni su zona horaria.

No se trata de ser paranoicos y no compartir ni el nombre de tu perro, ni de ser tan despreocupados como para darle tu dirección a un desconocido. El punto principal es ser consciente de la información que estás compartiendo.

Una regla relacionada a esto era respetar la información personal de los demás y mantener su privacidad. Si alguien te compartía algún detalle suyo, esto no significa que puedas compartirlo con más personas libremente.

El Internet no olvida

Tengo la sensación de que antes había más manía con evitar publicar cosas en línea. Ya desde ese entonces existía la frase de que el Internet no olvida, por lo que no debías de publicar nada de lo que pudieras arrepentirte después.

Que haya un botón de "borrar" no significa que puedas borrarlo de Internet, solo lo harás más difícil de encontrar. Esto le da más peso todavía al consejo de no compartir información personal, pues esta se quedará en Internet para siempre.

El hecho de que hoy en día haya tantos creadores de contenido que comparten videos humillando públicamente a otras personas es una burla directa a esta vieja regla social. Ciertamente hemos retrocedido como sociedad.

Es un poco paranoico buscar que tu experiencia en Internet sea con la intención de "no dejar rastro alguno de ti", pero se entiende más cuando pensamos que esto se hacía también para proteger a los más jóvenes de sí mismos.

La forma predatoria en que TikTok invita a todos a publicar sus vidas en Internet con tanta facilidad solo hacen que las generaciones más nuevas estén más dispuestos a ceder su privacidad. ¿Qué podría salir mal, eh?

Anécdota

Otro desconocido de Internet alguna vez contaba que en una de sus clases le habían dejado como tarea subir dos videos a TikTok, con valor para su calificación: uno explicando un tema de la materia, y otro haciendo un baile.

No tengo palabras aptas para todo público que describan mi reacción ante ello. De hecho, tampoco tengo suficientes palabras altisonantes que capturen cómo me hace sentir.

"¡Eh, alumnos! De tarea van a vender su identidad, datos y privacidad".

Relacionado a que el Internet no olvida, tampoco es privado. Asume que todo lo que subes a Internet, incluso si lo subes en privado, en cualquier momento puede volverse público; esto incluye mensajes directos. A Discord se le han filtrado mensajes de sus usuarios alguna vez, y cuando los modelos de lenguaje recién se popularizaban hubo varios incidentes donde las conversaciones con ChatGPT o Meta AI no estaban debidamente resguardados y podían accederse a través de Google.

No alimentes a los trolls

La cúspide de mi decepción del Internet moderno. Hasta este punto, sé que he estado pintando el pasado como si hubiera sido perfecto, anónimo y sin malas personas. Por supuesto que no era así, y los trolls ya existían desde entonces: se mudaron de debajo de un puente a cualquier sitio de Internet donde pudieran ser anónimos.

Un troll es una persona que, de forma intencional, busca molestar a otros y provocarlos. El objetivo siempre es conseguir atención, ya sea a partir de cómo reaccione la otra persona (especialmente si es enojo), o de ver que hablen de él incluso si es para criticarlo. ¡Yum, deliciosa atención! No importa si es positiva o negativa; de hecho, entre más negativa, mejor.

"No alimentes a los trolls" no solo era un consejo, sino que era una regla escrita en muchos foros y chats. Siempre me ha recordado mucho a "El Ataque de los Anuncios", uno de los cortos de La Caita del Terror VI de Los Simpson (enlace de YouTube, minuto 1:50). En ese episodio, las estatuas cobran vida y empiezan a destruir la ciudad; la forma de detenerlas es dejar de ponerles atención, y cuando la gente empieza a ignorarlos las estatuas se ven incluso desesperadas en hacer más destrozos para que volteen a verlos.

No sé si el episodio tenía la intención de reflejar este consejo, pero a muchas personas les hace falta haber visto ese episodio.

En lugar de perder el tiempo intentando corregir o deshacerte de un troll, deja de darle atención. No es tan difícil, y sin embargo siento que la cultura de Internet (y social) se ha tomado como objetivo darle la máxima atención posible a los trolls porque creen que lograrán disuadirlos.

"Pero no les estoy dando atención, me estoy burlando de ellos, o los estoy insultando". Eso es darles atención, zopenco.

No estoy diciendo que siempre hay que ignorarlo, sino que no hay que darle atención públicamente. El contexto importa también, pero muchas veces basta con limitarse a tomar acciones como reportar el contenido y bloquearlo en lugar de meterse en una discusión sin sentido o, peor aún, darle fama, atención e importancia a través de burlas. Si no es constructivo, muchas veces no vale la pena.

Anécdota

Históricamente, Wikipedia siempre ha tenido personas que buscan editar sus páginas para agregar información falsa, insultos o "chistes". La mayoría de estos vándalos solo suelen hacerlo una vez, y se detienen cuando son bloqueados.

Sin embargo, siempre hay personas un poco más obsesivas que se toman a desafío saltarse este bloqueo y seguir vandalizando un recurso público y gratuito como es Wikipedia.

En el pasado, cuando uno de estos vándalos era especialmente persistente, Wikipedia escribía su nombre en lo que el sitio consideraba un "muro de la vergüenza". Debió de ser una sorpresa muy grande descubrir que estos mismos vándalos se enorgullecían de ser básicamente una "mini-celebridad" de Wikipedia, pues todo el mundo hablaba de ellos y conocía su nombre. No tiene mucho que Wikipedia empezó a deshacerse de eso.

Mis tiempos ya no son estos tiempos

Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que tengo no es onda. Y la onda de onda me parece muy mala onda. ¡Y te va a pasar a ti!
— Abraham Simpson, de Los Simpson (YouTube)

Soy plenamente consciente que me he quedado muy fuera de la onda. Mejor dicho, soy consciente que nunca he estado en la onda siquiera.

El modelo de las redes sociales actuales, tanto TikTok como Facebook e Instagram, en cierto modo busca activamente desdibujar la idea de la privacidad. Quizá estoy entrando en el territorio del sombrero de aluminio, pero es muy sorprendente lo rápido que se perdieron los consejos de Internet sobre mantener tu privacidad a la vez que las grandes empresas invaden constantemente la privacidad de sus usuarios y venden sus datos.

No estoy intentando decir que "mis tiempos eran mejores", pero sí que hay algunas partes que se han perdido y que eran importantes. Tampoco voy a defender esto, pero muchas personas que conocí en Internet de joven eran niños de entre 11 y 15 años que nunca supe que eran tan jóvenes hasta después de muchos años. Mentir sobre nuestra edad en Internet siempre ha existido, pero la discreción de aquel entonces era mayor que la de hoy en día.

Quizá tenga algo que ver la forma en que Internet explotó y se volvió parte de la vida de todos, comparado con antes que era un recurso más limitado. A más personas, más destacan estos "casos especiales".

O quizá tenga que ver con cómo los distintos algoritmos de redes sociales buscan identificar los distintos sectores de usuarios y sutilmente (o no tan sutilmente) agrupan a los niños, haciéndolos más fáciles de encontrar a la vez que dan una falsa sensación de confianza para compartir información personal porque "están con otras personas de su edad", e incentivan que los demás lo sigan haciendo.

Es incluso aterrador el poco o nulo sentido de la privacidad que se ve seguido en Internet.

No lo sé. Solo sé que vivimos en una sociedad. 🚬

Internet siempre ha tenido niños sin supervisión, pero antes no todos los niños sin supervisión estaban en Internet. Hoy se ha vuelto muy fácil dejar a los niños "al cuidado de Internet", pero no hay nadie que los guíe como antes porque abundan entornos dominados por más personas inexpertas que tampoco saben cómo actuar en Internet, y muchos padres tampoco.

Hay una frase que escuché hace tiempo y siempre me ha gustado: "para criar a un niño se necesita una aldea". También sé que en la vida real nos hemos vuelto más aislados y no existen las mismas redes de apoyo que cuidaban tanto de los niños como de las demás personas. Esto no solo se trata de los niños, pero lo enfatizo porque suelen ser el grupo más vulnerable.

Así como en la vida real creo que es responsabilidad de todos cuidar de los demás dentro de nuestras posibilidades, creo que Internet es igual.

No me refiero a "estar detrás de todos para cuidarlos", pero simplemente estar atento del mismo modo que puedes estar platicando en un parque mientras echas un ojo a los juegos para niños en caso de que uno de ellos haga algo que lo ponga en riesgo o directamente se haya lastimado o caído.

No todo es anonimato

Toca hacer un par de contrapuntos. Mi experiencia con Internet siempre fue en torno al anonimato, pero mi experiencia no es la única. Siempre estuve en grupos que priorizaban el anonimato, pero otras personas que pertenecían a grupos más "sociales" o "públicos" estaban más acostumbrados a ser abiertos en Internet.

Yo crecí con la idea de que mi persona digital debía de estar separada de mi persona real, y nunca debían de cruzarse. Los amigos que podía hacer a través de Internet jamás tenían que cruzarse con mi vida personal en el mundo real, y las personas de mi vida real nunca debían de interactuar con mi identidad digital.

En cambio, otras personas crecieron viendo su identidad digital como una simple extensión de su persona. Aunque no creo que esto sea malo, sí creo que esto creaba un ambiente donde no se le daba la suficiente importancia a la privacidad y a la cultura de Internet. No intento decir que mi forma de ver el Internet es la correcta, pero sí creo que todo mundo se beneficiaría de tener algunas cuantas cosas en cuenta.

Volviendo al tema de la netiqueta, su valor no estaba en ser un montón de reglas arbitrarias que aprendías a la fuerza, sino una serie de consejos al azar que ibas escuchando y aprendiendo de otras personas, igual que aprendemos a relacionarnos con otras personas en la vida real aprendiendo las normas sociales sobre la marcha.

No diría que el punto es que Internet tendría que volver a enfatizar el anonimato y esconder a todos detrás de un apodo, o que compartir un nombre sea un terrible error. Lo que sí creo es que se perdió algo importante al dejar de enseñar sobre las precauciones que había que tomar en Internet igual que tomamos precauciones al salir a la calle o interactuar con desconocidos. Creo que dejamos de enseñar que estar en Internet involucraba cierta responsabilidad sobre lo que decíamos, compartíamos y hacíamos.

El Internet de mis tiempos no se parece en nada al Internet de hoy. Lo que vemos como "normal" ha cambiado mucho, pero algunas reglas siguen teniendo sentido: cuida tu privacidad, respeta la de los demás, piensa antes de publicar, y mi punto más quisquilloso: deja de darle atención a los trolls.

  1. La mayoría son reglas que recuerdo, y algunas posiblemente no se considerarían "etiqueta". Voy a usar el término muy libremente. También cabe recordar que no existía como tal una lista de reglas, y son más bien consejos que podías escuchar por ahí. [1]

  2. No quiero que suene que defienda esto como "algo bueno", porque este tipo de cosas también es un riesgo para los niños. Enseñarles a mentir sobre su edad es un riesgo en sí mismo. [2]

  3. Jamás habría imaginado que las velocidades de Internet para uso normal empezarían a medirse en Gigabytes por segundo. Incluso Megabytes por segundo sonaba imposible y descabellado en algún momento. [3]