
Opinión impopular: la perfección es de las peores cosas que se nos ha ocurrido como concepto.
Quizá hay que ser un poco más específicos que eso: la expectativa de perfección, o la perfección forzada, no aporta nada bueno que valga la pena. Esto se nota especialmente en las escuelas, donde de alguna manera parece que se espera que los estudiantes dediquen su tiempo completo a la educación a un nivel enfermizo: excesiva tarea para consumir cualquier tiempo libre, excesivo número de clases, la meta de los exámenes es tener todos los aciertos, y prohibidísimo faltar.
El sistema educativo no funciona, esto no es novedad, pero esto no solo se aplica al sistema educativo.
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Esta publicación la he reescrito al menos tres veces. Cada vez que intento ahondar en el tema de las partes negativas de la perfección, no puedo evitar extenderme en cómo el sistema educativo está lleno de defectos.
Como no quiero que esto se trate 80% de quejas de escuelas, he aquí un breve resumen sin explicar mucho cada punto:
- La escuela en muchas ocasiones es un recurso para consumir el tiempo de los alumnos y mantenerlos ocupados, privándolos de su tiempo libre. Esto se nota sobretodo con el exceso de tarea que a veces está diseñada para ser difícil al punto de requerir de mucho tiempo y esfuerzo "tedioso" sin mucha intención de ser un refuerzo real.
- Está demasiado normalizado "no dormir por estar haciendo tareas", y es ridículo atribuirlo siempre a que es culpa del alumno por "no saber organizar su tiempo".
- La idea de conseguir el 100% de aciertos en cada uno de los exámenes de cada una de las clases es absurdo y nefasto.
- Muchas escuelas inculcan una relación muy tóxica con la responsabilidad, los horarios y la puntualidad. Está prohibidísimo faltar a clases o llegar unos minutos tarde, ¡los niños hoy en día quieren hacer lo que les da la gana y no tienen disciplina! Si necesitas faltar, más te vale que ya estés pensando en una forma convincente de justificarlo; convénceme de que te enfermaste o se te murió un ser querido.
- ¿No puedes asistir a clases por estar enfermo? Más te vale por lo menos sentir culpa por ello, y mejor que tengas listo cómo lo vas a justificar al día siguiente. No faltará la clase que se jacte de ser todavía más estricta y amenace con que "el examen solo se aplica en tal día" o "las fechas de entrega son inamovibles". La humanidad ha salido despavorida por la ventana.
Si esta nota ya es muy larga, ya te imaginarás cuánto peor era la sección que dediqué a quejarme del sistema educativo. Sí, esto ha sido "un breve resumen".
La perfección mata ideas
No conozco artista alguno que no ponga mil excusas antes de dar por terminado un dibujo y compartirlo, ni escritor que no haga lo mismo con sus escritos, ni persona que no se mortifique antes de atreverse a mostrar al público su trabajo. Somos especialmente exigentes con lo que lleva nuestro nombre, para bien y para mal.
Eh, estoy mintiendo. Sí conozco programadores que dan por terminado un proyecto incluso cuando difícilmente podría llamársele una alpha1; sí conozco artistas que comparten sus dibujos en el instante en que terminan de trazarlo o dibujarlo. Suelen ser las personas nuevas en su arte las que dudan menos en compartir sus avances.
¿Es acaso que la experiencia nos hace avergonzarnos de nuestras habilidades, haciéndonos sentir insuficientes? ¿o es la expectativa de creer que mi creación no está a la altura de lo que mis habilidades pueden, pese a que sigue siendo producto de mis mismas habilidades actuales?
Leyendo recién hace poco la introducción de Alabanza de la estupidez2, un texto del filósofo Erasmo de Rotterdam, encontré justo una frase relacionada a esto:
[los erúditos] me parecen más que felices, dignos de compasión, porque se atormentan sin parar, añaden, cambian, suprimen, vuelven a empezar, reescriben, repasan, insisten y luego lo retienen nueve años para no estar nunca satisfechos.3
Las personas que muchas veces vemos "hacia arriba", como genios de su ámbito, frecuentemente sufren de la misma condena de nunca sentirse satisfechos con lo que hacen. El programador que no cree que su juego sea lo suficientemente bueno, el orador que no termina de creer que su monólogo sea digno de atención, el experto que no considera que conozca lo suficiente de su tema.
Soñamos con una perfección imposible, inalcalcanzable. El juego que todavía podría tener más contenido, el monólogo que todavía podría ser más atractivo, el conocimiento adicional que todavía podría comprenderse mejor. Todo son metas a las que no se van a llegar, solo están ahí para atormentar.
En el mejor de los casos vas a aceptar que no puedes dedicarle 20 años hasta lograr esa perfección soñada, y vas a darlo por terminado y compartirlo incluso si es a regañadientes. En el pero de los casos, sin embargo, vas a destruirlo, ocultarlo del ojo público, fingir que nunca existió y jamás volver a intentarlo.
Cuántos pasatiempos no hemos dejado por no ser lo suficientemente buenos en ello. Cuántas personas no han simplemente asumido que son tontas por no ser lo suficientemente buenos en la escuela, por no estar lo suficientemente cerca de esa perfección a la que todos deben de aspirar.
Así pues, el anhelo por la perfección hace que se pierdan los intereses de las personas, sus motivaciones, y nos priva al resto de las posibles creaciones que pudieron haber sido alcanzadas pero nunca llegarán, pues su autor "no fue lo suficientemente talentoso".
La perfección es nociva
En algún momento aprendí la historia del "vendado de pies"4. Tomado de Wikipedia:
[...] era la costumbre de aplicar una venda ajustada a los pies de las niñas para prevenir su crecimiento. La práctica posiblemente se originó en el imperio chino, entre las bailarinas de clase alta de la corte en la temprana Dinastía Song en el siglo X, pero se convirtió en una práctica común en la clase alta y la burguesía.
Para los hombres en China, la mujer perfecta debía de tener pies pequeños, así que intencionalmente deformarlos de esta forma desde jóvenes era una inversión para su futuro, para que pudieran ser consideradas atractivas por los hombres y casarse. No importaba si esto muchas veces podía llegar al punto en que las mujeres directamente no podían caminar, y necesitar ayuda el resto de sus vidas para trasladarse.56 Personalmente, me parece muy gracioso que en la descripción de Wikipedia menciona que las clases bajas no lo practicaban, pues las mujeres pobres no podrían trabajar.
¡Ay, esos chinos sí que eran unos salvajes! ¡imagina querer condicionar a las mujeres por la idea de un cuerpo perfecto! Je. En Europa, y eventualmente en América, existió el tightlacing o entrenamiento de cintura, la práctica de usar un corsé permanentemente y cada vez más ajustado para deformar el cuerpo y lograr esa "silueta femenina perfecta de reloj de arena". En años más o menos recientes también lo he visto llamado "cintura de avispa", así que tan en desuso no ha quedado.
Las mujeres no son las únicas víctimas de la perfección, aunque sea de lo más común. No mencionaré los ejemplos del ballet, vestidos que hacían imposible moverse o incluso maquillaje que sabían que era nocivo para su salud, pero vaya que ejemplos sobran.
Para los atletas de élite existe una presión por competir incluso si se tiene alguna lesión y se llegan a seguir dietas que en algunos casos equivalen a matar de hambre a la persona, ¡todo sea por alcanzar la perfección! Hace poco tiempo leía historias sobre cómo en el futbol americano es muy común llevarse golpes fuertes en la cabeza, pero se insiste a los integrantes a jamás mencionar estos golpes ni ir a consultas médicas, pues estarían obligados a no poder participar en las competencias. Para quien no lo sepa, los golpes en la cabeza son increíblemente peligrosos y frecuentemente llegan a ser letales, por lo que deben de ser revisados inmediatamente por un profesional.
Ya me deprimí. La perfección es la excusa de la estupidez.
La perfección no es una virtud
Me hace gracia que muchas veces en entrevistas de trabajo, cuando te preguntan "cuál es tu mayor defecto", se ha vuelto común responder que "tu mayor defecto es ser perfeccionista, pues buscas que todo tu trabajo sea de la máxima calidad". Esto es jerga laboral para disfrazar como defecto algo que obviamente te vuelve atractivo para el puesto de trabajo; cotidianamente, nadie llamaría esto un defecto.
Quienes llevan rato escuchando mis quejas, sabrán que tengo una riña personal (y ridícula) con las personas que usan la frase de que "tal juego o aplicación no está optimizado". No es el tema de esta ocasión, pero la forma en que se usa la palabra "optimizar" está muy relacionada con buena parte de mi crítica de la perfección.
En los videojuegos, es normal que existan formas de jugar que son mejores que otras bajo cierta métrica: en Hollow Knight, la """mejor forma de jugar""" es usando amuletos que maximizan el daño que se hace con los hechizos; en Cuphead, la """mejor forma de jugar""" es usando armas que premian hacer daño a corto alcance y apuntando. Nótese que uso las triples comillas como énfasis sarcástico. ¿Quieres alcanzar la perfección? Tienes que jugar de estas formas "óptimas".
Sin embargo, intencionalmente he dicho que "existen formas de jugar que son mejores bajo cierta métrica"7. Bajo la métrica de "disfrutar el juego" o "divertirme", esas formas de jugar no llegan muy lejos en mi valoración personal.
La obsesión por la perfección lleva a disfrutar menos de las cosas, y esto no es solo idea mía. Cuántas personas obsesivas no he conocido que adoran Minecraft, pero no pueden jugarlo si no hacen las granjas más eficientes. Cuántos no he visto que han dejado de disfrutar de un juego competitivo por intentar dominar el mejor tiempo de respuesta y contando los frames de una animación para poder hacer la jugada perfecta.
Personalmente, me gusta mucho de vez en cuando destripar un juego al punto de conocer los detalles más profundos y raros, como saber que se pueden cancelar los últimos frames de la animación de un ataque en un juego para encadenar otra acción antes de lo que esperaría, o que la hitbox de algo permite golpear lugares raros. No juzgo este tipo de "obsesión", juzgo el deseo enfermizo por construir la "forma de jugar perfecta".
A costa de ser un cliché, el tesoro son los amigos (y aprendizaje) que hicimos intentando acercarnos a la perfección, pero muchas personas directamente buscan alcanzar esa perfección que, por definición, es imposible de alcanzar.
Epílogo
¿De dónde ha salido todo esto? En parte, de tres temas:
- Mi profundo odio por el deplorable sistema educativo.
- Mi experiencia con personas que se toman demasiado en serio varios juegos, ya sea en un contexto competitivo o técnico.
- La forma en que la perfección evita que terminemos las cosas.
El primer punto ya quedó bastante explicado al inicio, pero el segundo punto lo mencioné muy indirectamente.
Retomando mi tirria personal con la forma en que la gente usa el término "optimización", mi perspectiva con muchos jugadores que se toman demasiado en serio su juego siempre ha rozado con su idea que tienen de que pueden "jugar de forma óptima para ganar".
No solo me exaspera porque su forma de "jugar óptimamente"8 nunca involucra un riguroso análisis matemático9 de las variables del juego, lo cual considero indispensable para siquiera hablar de optimización, sino que muchas veces se vuelven distantes de la experiencia casual de quien busca jugar por mero ocio, llegando incluso a ofenderse porque alguien muestra nulo interés en adentrarse al mismo nivel que ellos.
Esto también se relaciona con una de las últimas ideas que mencionaba en la sección anterior: la idea de que los juegos deben de jugarse de forma óptima.
Finalmente, el tercer punto y el que es realmente el más importante, es la forma en que la perfección nos hace sentir que lo que hacemos no es suficiente, y provoca que prefiramos guardarnos las cosas en lugar de compartirlas por no ser lo suficientemente bueno (es decir, por no ser lo suficientemente perfecto). Es lo que comúnmente se llama síndrome del impostor.
Tengo por lo menos un par de borradores de publicaciones que técnicamente ya están terminados, pero me niego a publicar porque no creo que sean suficiente para compartir. Y quizá son bastante malos, pero al mismo tiempo no estoy haciendo nada con ellos ni mejorándolos, pues los he leído y retrabajado tantas veces que el mismo tema ya me cansó y dejó de parecerme interesante o digno de una publicación por mera sobre-exposición.
Lo último que publiqué, El Internet de mis tiempos era mejor, me parece de lo peor que he escrito en mucho tiempo: es muy desordenado, pierde el hilo de su propia conversación, y no siento que termine de aterrizar una idea. Pero, al final, en algún momento tengo que aceptar que es todo lo que haré para trabajarlo y simplemente compartirlo y seguir con la vida, no es el fin del mundo y será una experiencia más para seguir mejorando.
Quizá todo esto es solo un recordatorio para mí mismo.
La moraleja es ese TikTok/reel/short de una persona resolviendo un puzzle de meter varias figuras a través de agujeros de diferentes formas, y lo que hace es meter todas las figuras por el agujero del cuadrado porque por ahí podían pasar todas.
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Una alpha es una versión muy temprana de un software. Así como tenemos las betas, que muchas veces son versiones muy avanzadas pero no listas para el público, la alpha se sitúa bastante más atrás pero en un estado mínimamente usable. [1]
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De Rotterdam, E. (2016). Alabanza de la estupidez (Los mejores clásicos). Penguin Clásicos. [2]
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Como lo entiendo: los erúditos dicen no estar nunca satisfechos con lo que escriben, a veces incluso avergonzados de lo que creen que es la mala calidad de su trabajo; para sentirse tan desgraciados, parecen muy contentos refinándolo constantemente durante años. [3]
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Tiene entrada en Wikipedia, pero advierto que incluye imágenes que no son del todo agradables. Léase bajo su propia discreción: https://es.wikipedia.org/wiki/Vendado_de_pies. [4]
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Alegaría que "le vendaban los pies a las niñas sin que siquiera pudieran dar su consentimiento", pero dada la época, el consentimiento de las mujeres habría sido en sí mismo una babosada, fuera joven o adulta. [5]
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Me pregunto si los chinos realmente consideraban esto atractivo, o realmente se popularizó porque era una forma de someter a la mujer al incapacitarla y hacerla depender de otros hombres. No tengo idea si la mentalidad de aquel entonces realmente llegaría a ese nivel de maquiavelismo. [6]
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Increíble la vanidad de citarme a mí mismo tan solo un párrafo después. [7]
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Me está dando coraje escribirlo yo mismo. [8]
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Joder, qué
mamadorpretencioso soné. Me encantó. [9]